Fue nuestra primera travesía en solitario. Íbamos María José, nuestra perrita Cocó y yo. Una travesía pequeña, sólo treintay pocas millas desde Garrucha al puerto de San José, pero para nosotros toda una aventura. Pasé días mirando la carta naútica y trazando la ruta. Mirando, fondeaderos, zonas protegidas del parque, nombre de cada una de las calas... vamos un verano de estudio para el viajecillo. Miramos previsiones, reservé atraque en el pequeño puerto de San José y cuando el viento era favorable partimos una mañana a las 7 horas con un viento del noereste de aproximadamente 12 nudos. Fue emocionante, navegar con el viento, seguir la ruta, tomar demoras, vamos parecía que estábamos atravesando el Atlántico, navegamos ininterrumpidamente con pequeñas paradas para contemplar el paisaje hasta la Isleta del Moro donde fondeamos y comimos en el barco. Una sensación que no tiene precio. Después de comer y descansar un poquito nuevamente a navegar rumbo a San José, donde pasamos un par de noches fabulosas: buenos calas para fondear, puerto y pueblo precioso, buen pescado en los restaurantes del puerto y coincidimos con la celebración de una regata.... y a nuestra perrita le estaba gustando el plan, todo perfecto.
Aguamarga
Navegando por Cabo de Gata
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